Para el visitante, que se acerca a tierras de Lugo, son múltiples las ofertas que se le brindan a la hora de ocupar su tiempo de ocio. En el centro de la propia ciudad, delimitado por la muralla, podemos ver la huella imborrable de los romanos. Se cree que la Rúa Nova y la calle de San Pedro pudieron ser el cardus y el decumanus del primitivo asentamiento.